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Control de legionella

La legionella es una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones físico-químicas, multiplicándose entre 20 ºC y 45 ºC. Esta bacteria puede colonizar en nuestros sistemas de abastecimiento de agua fría o caliente, siendo esta última más susceptible de proliferación. La infección por Legionella o legionelosis es una enfermedad bacteriana que se puede manifestar en dos formas clínicas diferenciadas: la infección pulmonar o enfermedad del legionario, que se caracteriza por neumonía con fiebre alta, y la forma no neumónica, conocida como fiebre de pontiac, que se manifiesta como un síndrome agudo y de pronóstico leve.

Las compañías suministradoras de agua utilizan procesos industriales para su potabilización, pero se conoce casos de brotes de legionelosis a pesar de ello, ya que esta bacteria presenta resistencia en ocasiones. Otras veces ocurre que puede proliferar en depósitos y tuberías posteriores.

Otra vía de acceso de la bacteria es aérea, procedente de su hábitat natural o de otras instalaciones contaminadas, por lo que se debe extremar las precauciones cada vez que se realicen obras o reparaciones que impliquen el movimiento de polvo o suciedad.

Por todo ello, la prevención y control de la legionelosis debe estar encaminada a tres acciones fundamentales: evitar la entrada de la bacteria a la instalación, evitar su multiplicación y evitar su aerosolización

Según Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénicos-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis, serán de aplicación en toda instalación de susceptible contaminación.

 

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